martes, 11 de octubre de 2011

Los cuentos bilingües de Christopher

 

CHRISTOPHER, JUGADOR
DEL REAL MADRID


Para mi nieto Christopher Diego en su 5º cumpleaños.
English translation by his grandmother Betty Jean Curtis Inselmann




Desde el sueño saltó al césped de un estadio grandioso. Gracias a que estaba vacío pudo leer unas palabras muy grandes en una de sus gradas laterales; decían Real Madrid. Christopher quedó impresionado y más cuando se le acercó un jugador muy simpático que también parecía imponente.

-- Y tú, ¿qué haces aquí?

-- Me llamo Christopher Diego y soy el ganador de la promoción que el Real Madrid hizo en los Estados Unidos entre niños que hubieran cumplido los cinco años para jugar aquí un partido amistoso contra los infantiles del Barcelona.

-- ¿Y por qué te han elegido a ti?

-- Porque soy el mejor portero y también el mejor delantero de mi edad metiendo goles de USA.

-- Sí que es extraño ser bueno en las dos cosas—dijo el otro.

-- Eso mismo me dijo Beckham, a quien regateé cinco veces en un palmo del terreno en una exhibición que hicimos los dos.

-- ¡Debes ser tremendo!

-- Lo soy. ¿Y como te llamas tú?—pregunto el niño.

--¿Yo? Cristiano.

-- ¡Ah! ¡Sí! Te he visto jugar a través de la Gol TV americana y no lo haces nada mal.

-- ¿También se me ve allá?

--Pues claro. Mi padre me dijo que al Real Madrid se le sigue en USA desde hace muchísimos años.

Mientras hablaban apareció un hombre encorvado que tenía unas piernas larguísimas; se acercó y dijo al pequeño.

--Tú debes ser Christopher, El gamo de las praderas creo que te llaman allá. Me gustaría verte echar una desde aquí hasta aquella portería y volver para observar tus cualidades.

-- ¡Hecho! – contestó el pequeño.

Fue visto y no visto, pues Diego puso pies en polvorosa y como es tan pequeño se perdió en la distancia y regresó en menos de un minuto; además, para que no hubiese duda de que había llegado adonde se le envió, trajo una toalla olvidada por algún portero que la usaba para secar sus guantes durante los partidos.

-- Sí que corres—dijo el preparador.--. Esa es la toalla de Iker. Y mira por dónde a lo mejor viene a buscarla.

El portero del Madrid aseguró que venía a por su toalla y sonriendo preguntó:

-- ¿Que quiere el chiquillo? ¿Qué le firme un autógrafo?

-- No- dijo el preparador--. Quiere meterte unos goles.

Iker miró al preparador con guasa, pero sin hacer ningún comentario y se acercó a la portería del gol sur. El utillero puso cinco balones en torno al punto de penalti y Christopher, sin tardar un respiro, disparó como una ametralladora metiendo dos goles, uno por cada escuadra, otros dos por los ángulos inferiores y otro por el centro de la portería dejando a Iker en cuclillas sobre el césped, las manos tapándose la cara y mirando boquiabierto al chiquillo.

-- Ahora que Cristiano me dispare a mi—dijo Christopher mientras, muy resuelto, ocupaba la portería sin que los otros se atreviesen a rechistar. Cristiano disparó los cinco balones intentando meter los mismos goles que Diego hizo, pero este, como si fuera un puma con alas, se lanzó a los espacios atrapando cada balón con elegancia y seguridad.

--Nos has dejado impresionados, Christopher --dijo el preparador—Mañana seguro que jugarás unos minutos contra el Barcelona...

Al día siguiente los periódicos sacaban titulares sorprendentes como Llega un americano bajito para jugar contra el Barça, No es Donovan, es todavía mejor, El Madrid tiene un jugador que retará a La pulguita Messi II... y otros parecidos.

El partido se iba jugar en el Estadio Alfredo Di Stefano y había un lleno absoluto. Los altavoces animaban a la concurrencia con canciones que habían elegido los jugadores. Se trataba de un partido amistoso y cada equipo jugaría con los infantiles, pero saldrían reforzados con dos estrellas, una del Barça de Miami y otra norteamericana por el Madrid cuando sus entrenadores lo creyesen conveniente, por eso ni Messi IIº ni Christopher jugaron desde el principio.

La contienda discurrió sin mucho interés porque ambos equipos estuvieron estudiándose durante un buen rato y luego se dedicaron a destruir la táctica del otro hasta que, mediada la primera parte, salió La Pulguita Messi IIº. El chaval correteó como es costumbre en él y en un pis pas metió un gol extraordinario: revolviéndose entre las piernas del central madridista y golpeando de tacón hacia el ángulo izquierdo de la portería.

Continuó el partido ya en un toma y daca espectacular, pero un chaval que se parecía mucho a Pujol no dejaba pasar ni una en el área barcelonista por lo que los delanteros del Madrid no hilvanaban ninguna jugada de gol por mucho que se esforzasen.

Avanzado el segundo tiempo Pujol fue sustituido y el preparador del Madrid indicó a Christopher que se preparara para salir. Cuando el cuarto arbitro lo permitió, saltó como una liebre y tres arrancadas de las suyas, salvando piernas y driblando jugadores, terminaron en disparos cerca de los postes contrarios. Próximo el final del partido vio que un chico gigantesco al que sus compañeros llamaban Quique II estaba abierto y listo para detener su galopada. De manera increíble, Christopher se coló entre sus piernas, dribló a tres oponentes y ante el último defensor, se volvió de espaldas alzó el balón sobre él y el contrario y, filtrando y recogiéndolo sin dejarlo caer al suelo, largó un disparo fantástico que se coló por la escuadra derecha de la portería. El madridismo, encantado, celebró el gol de manera ensordecedora, siendo Ricardo, el padre de Christopher, el que más gritaba. Se había empatado un partido que sólo tardó unos minutos en concluir.

Cuando Christopher despertó vio el uniforme del Real Madrid en el respaldo de la silla cercana y cuando sus padres vinieron a la habitación les dijo levantando los puños:

-- ¡Mamá! ¡Papá!¡Empaté al Madrid con el Barça!

-- ¡Ya lo vi, hijo! ¡Yo también estuve en el campo! – contestó eufórico su padre.


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