jueves, 6 de mayo de 2010


POEMAS DE AUSTINViví en Austin (Texas) de enero de 1964 hasta agosto de 1968; luego marché a Pensilvania. Mi estancia en la capital tejana fue creativamente fértil; escribí y publiqué Romería (1965), concluí otras dos colecciones de poemas, Los convidados de piedra y Poemas del limo. Los Poemas de Austin que he seleccionado pertenecen al libro Poemas de Austin. Poemas del Burbia (2009), poemas que por su intimismo romántico no entraban en ninguna de las colecciones surrealistas que escribí entonces. El caso es que sobrevivieron en algún lugar de mi escritorio, que se fueron armonizando con el tiempo y las relecturas, y se convirtieron en evocaciones queridísimas de un tiempo de juventud.


Toda Texas estaba alfombrada de lupinos. Aquellas flores silvestres como torres azules jaspeadas de blanco que crecen en cualquier tierra, sea buena o mala, evocaban en mí otras flores, otros campos y montañas; era la primavera, mi primera lejos de España.

SPRING
(Primavera)


La antigua leyenda de las rosas de plata
vuelve a mis ojos esta primavera
de soledad mía
como al candor de los ojos niños
vuelan las margaritas
en las blancas primaveras de mi tierra
La antigua leyenda de las rosas de plata
punzando las sienes de las doncellas
sobre los campos de trigo
agua-jazmín en la ubre de amor de las montañas




En los parterres ajardinados de la Universidad de Texas en Austin abundaban los pensamientos silvestres, esas flores menudas que tiemblan a la caricia del viento, pero cuyas faces imperturbables, nos hacen soñar o descaran nuestros sentimientos.


WILD PANSIES
(Pensamientos silvestres)

El amor en las guitarras
en la corrala del sol
del sol mordiendo en las tunas
en los regatos de cactus
y el olé-orí del cow-boy
(--Y tus enaguas Linda
por la noche alumbrarás)
Gigantes
por la alcoba horizontal
Bajo el sol y sobre el sol
la tierra columpiándose
La pipa
del viejo
mezclacuentos
ha perdido el color...
sobre los lirios
en las guitarras
sobre los pensamientos silvestres
en cabalgada de máscaras




Al supermercado se llegaba por una pista situada a las afueras de Austin. A todos sorprendía aquel biplano aparcado entre los automóviles del estacionamiento. Cuando cerraba el establecimiento y todos se iban, el dueño subía al avión, casi siempre al ocaso.


DAYDREAMS
(Para mi soñar)


Por el cielo azul
la avioneta plata
bajo las nubes rojas
riza y salta
y viene a tierra
posada de amor
murmullo escarlata
y pestañea Hélices
llenando la brisa
de margaritas suicidas
Quisiera soñar
darme la felicidad
del pájaro de aluminio
tan juguetón clavel tinto
en la tierra amarilla
de este campo que el viento
-la brisa invertida-
vuelve tobogán
de empinada y descenso
Para mi soñar
un poco de tul
de nube bermeja
de cielo escarlata
para mi soñar




Pegado al río Colorado estaba Barton Springs un parque que tenía un pequeño auditorio frecuentado por los grupos de rock. Las aguas, los árboles y la espesura bendecían los amores juveniles de la primavera.


BARTON SPRINGS
(Manantiales de Barton, en Austin)


Llegas como el agua
alba y rosa a cantar hermosa
Y brincas en mis venas
y brincas en mis labios
y brincan los cien mil palpos
de tu coral
Ven, que no hay noche de abril
que perdone un nido
Ven, que no hay llanto que merezca
un río
Ven, abrázame fuerte
hostia de mis sueños sagrada
muerte que me mece
adormece
para siempre jamás

TAKING A NAP IN BARTON SPRINGS
(Siesta en Barton Springs)


Estaba recluído en mi pequeña paz
regurgitándome
(cueva del silencio, permanencia)
y fue el viento que se agita contra la ciudad gris
y fue y vino
entrando Dios sabe por dónde
para llevárseme un temblor
(él, que gritaba contra la ciudad gris
bañada en muerte de piedra)
Mas, ¿por qué desperdiciar ternuras
aun tan levemente propias como un temblor?
¡Mi temblor desprendido!...
Voy detrás de mi temblor con un caza-mariposas
el silencio de aquí
alfarea un sueño profundo,
la mariposa se deshace
en el murmullo de allá
(¡ay el viento contra la ciudad de piedra!)
Más temblores desprendidos
por el viento
Más angustias tontas
El silencio acaramela soledad

Lo descubres un día cualquiera que susurras “Ya no eres como solías”, que te dices “No tengo suerte” o tienes miedo sin saber porqué. Me ocurrió mirando a la bahía que los españoles bautizaron con el nombre de Corpus Christi en el Golfo de Méjico , cuya costa defiende la Isla del Padre, una isla maravillosa de playa traicionera donde encallaron puñados de galeones españoles cuyos marinos pagaron las monedas que debían a Caronte con creces.

IN CORPUS CHRISTY BAY
(En la Bahía de Corpus Christi)


Madre
ya no me cuentan cuentos
los luceros
ya no soy más marinero
que va a puerto
no corzo ni mancebo
de los vientos


Madre
ya se me voló el trebol
que me dieron
las gaviotas del velero
de los sueños
y hay mucha mar adentro
Tengo miedo

Barquero errante
del mar mío
calza el remo
que estoy dormido


EPÍLOGO de 1991


Mi tío Ricardo Gullón me llevó a Austin y gracias a él viví entre mis 24 y los 28 años algunos de los mejores de mi vida. Mientras le llevábamos al cementerio de Astorga se me agolpaban imágenes del que también fue mi maestro que me permitieron escribir este poema donde brilla ese terceto del soneto amoroso de Quevedo que tanto le gustaba

.

EL ADIOS DEL CISNE
En el entierro de Ricardo Gullón


Burlando primaveras
noches alegres glorias y querellas,
elocuente cisne modernista
el invierno enmudeció tu acento
tu elegante movimiento
en el lago sombrío
de espejo oscuro y sin nombre

Del Teleno venían voces
de San Marcos
que el cisne egregio no oía
en sus médulas muriendo...

"Su cuerpo dejará, no su cuidado,
serán ceniza, más tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado."

y el cisne bajo un manto de violetas
despidió la luz y su tristeza.


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